jueves, 8 de diciembre de 2011

The Cassandra Crossing (1976) - Yorgo Pan Cosmatos

El italiano Cosmatos presenta un thriller de suspenso que tiene su mayor atractivo en los actores que integran su reparto. Es así que veremos al gran Burt Lancaster, Richard Harris, Martin Sheen, Lee Strasberg, Ava Gardner, la siempre hermosa y candente Sophia Loren, aunque en un papel bastante ajeno al perfil de símbolo sexual que tiene la ardiente latina, y la sueca Ingrid Thulin, que es un elemento atípico y casi pintoresco de ver un filme de estas características, después de ser una de las habituales en determinado momento de su paisano, el gran maestro Ingmar Bergman. Con este respetable elenco pone en escena una historia que tiene momentos de cierta emoción, un expreso que por circunstancias desfavorables, se ve expuesto a un letal virus, que amenaza con propagarse a todos sus pasajeros, se debe controlar y aislar a los afectados del tren, pero ante la imposibilidad de controlar la situación, el tren es encaminado hacia un puente muy peligroso, el puente Cassandra, en pésimo estado, haciendo que lo más probable sea que el tren caiga al abismo. La película logra su objetivo y mantiene la atención centrada en el interesante relato, y sin llegar a ser una excelente cinta, entretiene.

       

La acción se inicia en Ginebra, donde tres terroristas están siendo perseguidos por la policía, están en la estación de expreso, y tras ser heridos dos, uno logra escapar, pero durante el intercambio de balas, se destruyen unos tubos de ensayo, matraces, etc., continentes de un mortal virus, que se esparce en el tren, e infecta al terrorista que escapa. Llaman al coronel Stephen Mackenzie (Lancaster) para que controle el caos desatado, pero el terrorista ya escapó, tomó un tren con destino a Estocolmo. Aparece Jennifer Rispoli Chamberlain (Loren), que también sube al mismo tren buscando al que es por segunda vez su ex esposo, el eminente y prestigioso Dr. Jonathan Chamberlain (Harris). En tierra firme, Mackenzie trabaja con la doctora Elena Stradner (Thulin) para ubicar al terrorista, y aislar a todo el que haya tenido contacto con él. Logran determinar que el sujeto se encuentra en ese tren, donde también viaja la pareja Nicole Dressler (Gardner) y Robby Navarro (Sheen), y desvían su itinerario eliminando las paradas y determinado que el tren sea desviado pasando los bosques Cárpatos, al puente Cassandra. Al saber que el conocido doctor Chamberlain está a bordo, se le explica la situación y le piden que ubique al infectado, que ya se encuentra muy enfermo. Se intenta sacar al enfermo y a un can infectado por helicóptero, pero solo lo consiguen con el perro.





Muere el terrorista, en vano se redoblan esfuerzos para evitar que se propague la epidemia, pues varios pasajeros comienzan a enfermar, mientras examinan al basset hound infectado. Al no progresar el asunto, el tren es detenido en un punto, y reforzado con material médico para aislar completamente a los tripulantes, son puestos en una cuarentena móvil, y se evita por la fuerza que cualquiera escape. El tren vuelve a partir en ese estado, mientras Chamberlain y su mujer luchan por controlar el virus, pero el tren ya se encamina, sin paradas permitidas, al debilitado puente. Mientras tanto, Navarro, que resulta ser un narcotraficante, intenta en vano escapar, mientras, súbitamente, el can tiene una sensible mejoría en su estado, y luego pasa lo mismo con los pasajeros. Este efecto parece atribuible al oxígeno enriquecido con que se tienen ambientados a los infectados, y ahora el doctor y Jennifer buscan parar el tren antes que llegue al Cassandra. Al no ceder Mackenzie, y generalizarse la mejoría de todos, por la fuerza toman el control del tren, resultando muerto Navarro en el intento, un pasajero llamado Herman Kaplan (Strasberg) hace explotar un vagón, liberando parte del tren, que finalmente cae al precipicio y es destruido, pero los vagones liberados permitieron a los pasajeros bajar a tiempo, y al final, incógnitamente, escapan mientras el coronel y un satisfecho gobierno, piensan que todos murieron.




La cinta tiene momentos de tensión que le permiten captar al público, durante sus poco más de  dos horas de duración nos tiene pendientes del desdichado tren infectado del mortal virus, nos hace desear que se salven, y también nos muestra cómo el gobierno felicita al coronel cuando piensa que el tren cayó al precipicio y que la infección fue detenida, aunque haya sido sacrificando a los numerosos infectados. Una especie de llamada de atención contra el gobierno yanqui está representada, aunque es endulzado con un final relativamente feliz. La cinta cuenta con actores de primer nivel que realzan su calidad, la siempre hermosa Sophia Loren, Richard Harris y un jovencísimo Martin Sheen, junto a Ava Gardner, Burt Lancaster y la sueca Ingrid Thulin, conforman lo más atractivo del filme, un reparto que la hace ganar puntos y compensa la falta de una historia más compleja. Y es que después de todo, el filme logra su cometido de cine comercial, entretener al público con un aceptable ejercicio de acción y suspenso. 





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