
Un texto nos habla de cómo en el
mundo se conoce el nombre de Hitler, pero que no se sabe de su equivalente, el
Fuhrer japonés, la cinta será una exploración por la divulgación de un plan secreto
de este personaje. En territorio japonés, el prestigioso diario Chronycle de pronto
sorprende al mundo divulgando un artículo sobre un plan secreto de expansionismo
de Japón, y Nick Condon (Cagney) es señalado como responsable de la publicación.
Las autoridades locales preguntan a Condon sobre sus fuentes de información, pero les responde con astutas evasivas. La noticia genera reacción y tensión tanto en
Japón como en China, entre otros, mientras un buen amigo de Condon, Olliver
Miller, “Ollie” (Wallace Ford) está feliz, tras
cuatro años trabajando allí, regresa a USA. Ollie, repentinamente, va a su hogar,
con su mujer Edith (Rosemary DeCamp), que se sorprende
de verle llegar con mucho efectivo, y con la noticia de regresar a casa. Cuando
Condon va a la embarcación de viaje a despedir a sus amigos, el oficial Hijikata (Leonard Strong) le niega el paso,
y tras entrar con argucias, encuentra a Edith muerta en su habitación, avisando
a sus jefes del periódico en Norteamérica. Posteriormente cuando Ollie se escabulle
e intenta ir a casa de su amigo, es herido mortalmente en el camino, llega agonizante,
encuentra a Nick, y antes de morir, le confiesa que su noticia tiene la razón,
y le da un documento.
El documento es el Plan Tanaka, el plan que especifica la expansión, y
luego se apersonan a su casa el capitán Oshima (John Halloran) y otros oficiales, buscan al considerado
criminal Miller, así como como el plan secreto. Las autoridades liberan a Condon, y luego, es Nick invitado a la casa del susodicho
individuo, el Premier Giichi Tanaka (John Emery), en cuya residencia se encuentra también su
subalterno, el príncipe Tatsugi (Frank Puglia). En la lujosa residencia,
está además la bella yanqui japonesa Iris Hilliard (Sidney). A su jefe, Charley Sprague (James Bell), Nick someramente lo envía a Washington,
mientras Joseph Cassell (Rhys Williams), le presenta a la
bella Iris, de ambigua situación, intenta sacarle lo que sabe, y se lo informa,
aún incompleto, al coronel Hideki Tojo (Robert Armstrong). Iris y Nick se acercan, ella se
desprende de su misión y genuinamente se atraen, se besan, pero cuando Cassell
dice a Condon sus reales intenciones, éste la confronta. La hábil fémina ya se
ha hecho con el documento, Oshima oye todo con secreto micrófono, pero la mujer
está de lado de Condon. Tanaka, en su evidente fracaso, dimite ante Oshima y se
quita la vida. Iris y Nick emprenden huida, las nuevas autoridades japonesas firman
otro documento. Condon, por salvarla, la envía en bote con el plan Tanaka, mientras
él sobrevive, escapa ya de todo
peligro.

Si una falencia y arbitrariedad se advierte, es el ciertamente innecesario uso de actores occidentales en el reparto oriental, viendo a yanquis hacer de japoneses, incorrecta decisión, luciendo estos caracteres sumamente falsos, postizos, fingidos, artificial representación que tiene singular e impensada cumbre en la bella Sylvia Sidney, que, con su extravagante parafernalia y aditamentos faciales, queda convertida en bizarra japonesa, una lástima que hace extrañar ver su angelical rostro inalterado. A su vez, ella encarna a una variedad aficionada de socióloga que desmenuza a la mujer japonesa, enumera y señala sus defectos, convirtiendo al filme en una suerte de compendio de sus acusaciones yanquis a la cultura de ese país. Eso sí, un valor a destacar innegablemente será la participación del recordado y siempre decente James Cagney, productor y actor, encarnando con toda su seriedad y solvencia acostumbradas al personaje central, pareciera disfrutar actuando este individuo, con su peculiar apariencia de hombre de mesurada estatura, pero con espíritu de determinación inversamente proporcional. Dentro de todo, es un decente y apreciable ejercicio, plagado de oscuros escenarios que le dan esa lóbrega atmósfera de film noir, luz y sombras contrapuestas, en un filme que se siente norteamericano, yanquis convencionalismos, romance, el bien contra el mal, malos contra buenos, americanos contra japoneses, y los yanquis, claro, ganarán, es su cine, su versión.
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