

Los aliados
avanzan y dominan, la salud de Rommel se deteriora, la indecisión crece, y
Hitler sigue mandándolos a combatir en batallas imposibles. Es Noviembre de
1943, Rommel va a inspeccionar fuerzas al Atlántico, donde se cerciora del pésimo
estado de las defensas. Recibe más de una visita
de su amigo y colega el Dr. Karl Strolin (Cedric Hardwicke), que le cuestiona su ciego
seguimiento a Hitler, y es que Rommel ante todo, afirma es un soldado, y su misión
es ejecutar órdenes. Su mujer, empero, Lucie Marie Rommel (Jessica Tandy), es sabedora de la inseguridad de su marido,
que debe partir al severo Día D. Los
aliados desembarcan y avanzan, hay inseguridad entre los mandos nazis, abdican
unos, se inicia la marcha hacia el Rin. Reúnese Rommel con Hitler, que le atiza
ser derrotista, a la vez que afirma estar haciendo bien bombardeando Londres. Rommel ya se
involucra en el complot contra el fuhrer, a quien, en una reunión con sus
mandos, se intenta asesinar con una bomba, pero sobrevive al intento. Es ya
1944, Rommel pasa meses recuperándose de un ataque en combate, se requiere su presencia,
pero él evita presentarse. Indefectiblemente, recibe emisarios, es acusado de traición,
y la única salida que se le ofrece es que voluntariamente acepte ser ejecutado,
y así se cuidará de su familia. Eso
finalmente hace.
Interesante filme en el que rápidamente
la voz en off nos informa que lo que presenciaremos
es la recopilación sobre la vida de Rommel que él, soldado británico en la
India, ha hecho del memorable militar nazi. Con breves imágenes se representa su
trabajo de investigación, entrevistándose y conociendo de primera mano las
fuentes que dan forma a la verídica historia que afirma se nos mostrará del Zorro del desierto. Evidentemente
la historia se centra en sus vivencias finales en la segunda guerra mundial, y
en ese sentido, se siente que resaltan nítidamente del resto de imágenes las secuencias
de combate, los intensos bombardeos, las imágenes tanto de los bombarderos
realizando sus ataques, como de los tanques, los cañones, la artillería, el
fuego. Son crudas y realistas imágenes del recio combate, frenético enfrentamiento, frenético
desfile de imágenes de guerra, que nos introducen rápido y al grano, a la
batalla, el mundo de Rommel, en sus finales días. Estas imágenes tan realistas
son las que dotan al filme de mayor impacto, siendo particularmente notables las
de la secuencia del Día D, prolongada incursión que es retratada extensa y verídicamente.
Y claro, la documentación de esos días de Rommel es todo, todo nos es narrado con
cercanía, una suerte de bitácora de sus últimas acciones, ahí radica el
atractivo, en conocer la historia de un brillante estratega militar nazi, que, dejando
de lado su filiación y el movimiento que una vez defendió, maravilló al mundo
entero con su pericia para la guerra. Naturalmente, se tenía que abordar el
tema de su distanciamiento con el fuhrer, y en esta versión yanqui de los hechos
apreciaremos lo que se puede considerar la versión oficial, la forma en que se desgastó
la relación con Hitler, hasta llegar a formar parte del complot por eliminarlo. La representación del líder nazi es uno de los atractivos, se construye una humanizada imagen del zorro del desierto, su entorno familiar, se documenta su gradual desencanto con Hitler, su indecisión y final traición; ese proceso y transformación, enfocado desde íntimo entorno, es el corazón del filme.Y el correcto corolario al filme viene a ser
el discurso del mismo Winston Churchill para reconocer la valía del estratega
nazi, como persona y como rival bélico, es el momento de su caída final. Dejando un poco de lado las exactitudes (o inexactitudes)
históricas -que dejo más para los historiadores-, el valor del filme como tal es apreciable, y el aporte de James Mason es, como siempre, un serio elemento. Digerible
y decente filme, digno de prestar cierta atención.
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