

De pronto, un importante hueso
fosilizado que tenía David, es tomado por el ruidoso can de la casa, Susan y David lo
buscan desesperadamente, cavando por todo el jardín. Asimismo, llega un singular
invitado, un cazador, ocupación que tiene David también, pues su
identidad ha sido ocultada a los anfitriones. Siguen las correrías, los invitados
no entienden qué pasa, y es entonces que el leopardo escapa, se desata titánica
labor para atraparlo, Susan lo defiende siempre, aunque cazadores del zoológico
tienen otros planes. La dispar pareja sigue buscando, tanto al leopardo como al cánido
fugitivo; finalmente el
leopardo es atrapado, pero la impertinente Susan lo libera, desconfiada de los cazadores.
Debido a los constantes desórdenes, ambos son arrestados y son recluidos en una
celda; pero logra imponerse la asertiva Susan,
y con un ardid, es liberada. El felino finalmente es recapturado, llevado al zoológico,
la aventura con David ha terminado, que regresa a su museo, con sus esqueletos.
Pero ya arruinada su boda, ahora el romance es con Susan, que al fin ve
materializado su deseo, está con el zoólogo.
La mítica RKO, más conocida por
sus memorables ejercicios de cine negro, y cintas afines, nos presenta en esta oportunidad
una comedia extremadamente yanqui, fresco y divertido humor, ligero humor que
alcanza algunos momentos de verdadera gran hilaridad. Disparatada la historia,
repleta de correrías, de engaños, gritos, regaños, caídas, torpezas, estas
disparatadas situaciones por momentos llegan a ser tan recurrentes que retratan
la severa frivolidad de una jovencita caprichosa a más no poder, una frivolidad
solamente superada por su tenacidad. Y es por esos caprichos que la cinta puede
llegar a resultar en algunos pasajes, como algo pesada y pecando de extremo
engreimiento, pero claro, todo queda eclipsado para ver a la pareja protagonista,
la mítica Hepburn y el gran Cary Grant, dos estrellas de lujo juntas dirigidas
por el notable Howard Hawks. Ciertamente
las estrellas son lo más salvable, ver a una joven y radiante Katharine Hepburn,
con su intenso y fogoso rostro actuando, pero eso sí, dejando muy en claro que
se trataba de una comedia, divertida, pero a leguas de distancia de los mejores
trabajos de la legendaria actriz; la cuatro veces ganadora del Premio de la
Academia definitivamente muestra sus dotes en filmes de mayor seriedad, esto
sería una suerte de cinta comercial para incrementar su fama y popularidad entre
el gran público. Se materializa así la memorable figura de la adorable
revoltosa, como es el título en ciertas zonas latinas, paseando por las calles yanquis con su mascota,
el leopardo, la singular mascota a la altura de su disparatada ama. Y en el
otro lado, Cary Grant, galán ya consolidado y prestigiado entonces, el
sacrificado que aguanta estoicamente los caprichos de una adinerada jovencita y
sus desfachatados y desesperados intentos por atraparlo; Grant cumple en su papel
dentro de la pareja estelar, en un papel que ciertamente no exigía demasiado. Los más serios
quizás encuentren la cinta incluso insufrible, tenemos una de las versiones más antipáticas
de la Hepburn, pero jamás deja de ser un filme memorable, con grandes estrellas,
un inmortal director, y sus alborotadas situaciones, que incluyen a un diminuto
can luchando contra un leopardo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario