
En un motelucho, el detective Philip Marlowe (Mitchum) está cavilando, cansado por tanto trabajo y por los años, que le pasan factura, casos de mujeres engañadas, mujeres adúlteras, esposos celosos, lo van desgastando. Ahora está investigando otro caso, y llama a un agente de policía al motel donde está. Rememora con él, el inicio de la presente investigación, cuando seguía a una jovencita por pedido de sus padres, todo lo que se ve son sus recuerdos. De pronto, es abruptamente abordado por un enorme individuo, Moose Malloy (Jack O'Halloran), sujeto al que intentan liquidar a balazos en ese momento, y le pide que encuentre a toda costa a su amada Velma Valento, su mujer a la que no ve hace seis años, tiempo que estuvo en prisión. Marlowe empieza a moverse, a investigar, se mueve en un restaurante de mala muerte donde Velma trabajó, un bar de negros, Malloy está obsesionado, mientras él habla con gente que trabajó anteriormente con la mujer. Contacta con una excéntrica mujer que la conoció, vive en un cuchitril, y le facilita contactar a un sujeto que le da una foto de la buscada, mientras recibe la visita de otro cliente, que le pide lo ayude a recoger unas valiosas joyas.

Interesante cinta del género de detectives, donde el realizador impregna a su cinta de un correcto ambiente de decadencia, corrupción, morbo y podredumbre, correcto tratamiento, en el punto más bizarro de Los Angeles, prostíbulos, chulos, yonquis, bares de mala muerte, detectives privados, emboscadas, asesinatos y balaceras, todo con la atmósfera de un constante rojo, luces rojas que dan ese ambiente sórdido, subterráneo y enfermo. Esta sería la segunda adaptación de la historia de Raymond Chandler, y sería más cercana al texto original que el primer ejercicio de adaptar la obra, Historia de un Detective (1944) de Edward Dmytryk, aunque, claro, en aquel entonces se contó con la participación del inolvidable y entrañable Humphrey Bogart. Las actuaciones son correctas, tiene una breve participación un joven Sylvester Stallone, y claro, el siempre eficiente, el duro Robert Mitchum, encarnando al recio detective, fanático acérrimo de Joe DiMaggio, que se ve, como todos, engañado por la sensual Charlotte Rampling, mujer fatal que es el centro de todos los engaños e intrigas. Correcta cinta de suspenso, buena adaptación.




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