jueves, 27 de octubre de 2011

Paraíso (2009) - Héctor Gálvez

     
Una película reciente, contemporánea de un cineasta peruano. Película de trama aparentemente sencilla, que ilustra una de las grandes historias que silenciosamente anidan en los conos, en las mentes y memorias de las personas que vivieron el infierno de lo que fue el terrorismo, o mejor dicho, que vivieron los abusos y excesos de la fuerza supuestamente destinada a mantener el orden y a protegernos de ese terrorismo, las fuerzas antiterroristas, las brutalidades de nuestra milicia. La película fue premiada por Conacine en el 2010, lo cual ha dado cierto prestigio y otra cobertura a su director, Héctor Gálvez, que utilizó varios actores no profesionales en su filme, en su intento de representar no tanto una actuación, sino personajes genuinamente marginales, que representaran al cono, el ambiente desesperanzador de las barriadas limeñas.

    

La historia nos introduce en el mundo de cinco adolescentes que han terminados la secundaria, esa confusa edad en la que la burbuja se revienta y uno se pregunta qué es lo que se va a hacer con la vida. Viven en un cerro, en barriadas, sin agua ni luz, rodeados de pobreza, esteras, pandilleros, violencia. Una de las protagonistas, Antuané, estudiosa y deseosa de salir adelante, busca una beca y estudiar periodismo, mientras su novio, Mario, es despedido de su empleo en una pollería y busca otro trabajo. Los jóvenes tratan de sustentarse con el reciclaje, en ciertos casos son echados de casa y buscan refugio donde sus amigos, o construyen una cabaña rústica para vivir solos e independientes. En medio de toda esa pobreza, de ese silencioso estancamiento, llega el circo, con sus luces, algazara, con su artificial diversión. Uno de los jóvenes prueba suerte en el trapecio. Mientras, la festividad de la comunidad ha llegado, y una banda de música originaria de Ayacucho llega para alegrar el festejo, pero desencadenará los recuerdos y traumas de la madre de Antuané, mientras el circo se va con toda su pirotecnia y bulliciosas caravanas. Los muchachos terminan elaborando planes para su incierto futuro, frustrados por la pobreza, es la juventud impotente que desea salir adelante, dejar atrás una despreciable estela de abusos e injusticias.





Gálvez retrata de manera correcta el mundo suburbano de los conos, es correcta su selección de actores no profesionales para representar a los jóvenes protagonistas, de esa forma se plasma más naturalmente a los jóvenes marginados de ese ambiente, rodeados de la pobreza, esteras, delincuencia, las barriadas y el cerro. Pero lo más poderoso del filme es la revelación de unos de los tantos crímenes realizados por los soldados del régimen militar antiterrorista, la atormentada mujer que en embriaguez desnuda sus más profundos y bizarros traumas, descorazonando a su desgraciada hija con dicha revelación. El circo es el escape de todo ese mundo, es algo distinto a toda esa pobreza y marginación, un lugar donde uno recuerda, siquiera por breves momentos, que la felicidad y la diversión existen. Me parece aceptable el trabajo del cineasta Gálvez, plasma con seriedad el mundo de los silenciosos testigos de la pesadilla vivida en Ayacucho, que escaparon de ese infierno, pero jamás escaparán de los recuerdos y los traumas, gente atormentada que en silencio emigró a Lima, donde los fríos y frívolos capitalinos ignoran todo el pasado. Finalmente, los jóvenes protagonistas siguen sumergidos en la pobreza y la frustración que ello conlleva, en un final ni desesperanzador ni cruel, simplemente realista.




2 comentarios:

  1. Sólo dos cosas, Mario era novio de Sara, así como es Sara la que se entera de manera inesperada de su realidad, por lo demás, buena sinopsis, saludos

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