sábado, 30 de junio de 2012

Nido de ratas (1954) - Elia Kazan


El gran realizador Elia Kazan dirige este mítico filme, inmortal por la excelente puesta en escena, la rica historia que se erige detrás de su brillante despliegue, además de la participación de una de las máximas referencias actorales que el séptimo arte haya tenido, el inconmensurable Marlon Brando, en una de sus más memorables interpretaciones. Se representa en el filme la historia de un ex peleador, que vive en una zona portuaria, en la que una oscura y bien establecida mafia se ha apoderado del lugar, realizando fechorías, e incluso asesinatos en el lugar. Se realiza uno de estos delitos, liquidan a un joven lugareño, que resulta ser hermano de la fémina que corteja el peleador, desatándose una situación en la que se le exige que hable lo que sabe, que delate a los culpables, pero, como hace la aterrada población del puerto, se deberá mantener la ley del silencio, que fuese el titulo doblado en zonas ibéricas. Gigante filme que se erigiría en la edición de los Oscar de 1955, llevándose ni más ni menos que ocho de las entonces respetables y codiciadas estatuillas de la industria yanqui. Descansa el filme en buena medida en la solvencia y solidez interpretativa de su reparto estelar, encabezado, naturalmente, por Brando, y secundado por un siempre eficiente Karl Malden, y la bella Eva Marie Saint en su primer papel importante, su debut en la pantalla grande, en un filme que representa mucho más de lo que a primera impresión parece, con el reconocido escándalo anti comunista en Hollywood reciente, en el que Kazan se vio directamente involucrado.

        


En un puerto yanqui, un individuo está siendo ejecutado, es liquidado por soplón. Poco después, vemos a Terry Malloy (Brando), con sus camaradas, él vio lo sucedido, su propio hermano, Charley (Rod Steiger) estuvo involucrado. La hermana de la víctima, Edie Doyle (Saint), está afectada, es consolada por el cura, el padre Barry (Malden). Hay inquietud en el lugar, pero el líder de la banda responsable, Johnny Friendly (Lee J. Cobb), da correctivo a su gente, mueven mucho dinero. Luego, en el bar local donde se reúnen, se le asigna a Terry un excelente trabajo en el lugar, sabedores de que atestiguó lo sucedido. En el puerto, se está buscando a quienes puedan dar el soplo de sus acciones, los mayores gánsters se descartan, mientras también hay disputa por los mejores oficios portuarios. Conoce Terry a Edie, mientras el padre Barry ofrece el sótano de su iglesia a los sometidos y abusados estibadores del puerto, para que concierten ahí sus reuniones, mientras se le pregunta a Terry que hable lo que presenció. En la reunión, el objetivo es encontrar al asesino del hermano de Edie, pero todos allí tienen una ley tácita de guardar silencio, por temor a represalias. Las represalias fluyen de cualquier forma, todos son perseguidos y golpeados. Terry posteriormente se va conociendo más con Edie, el áspero joven la corteja, hay atracción, ella está encantada.




Sin embargo, a ella le molesta mucho las amistades que Terry tiene, y se molesta más cuando éste se niega a declarar lo que sabe sobre la muerte de su hermano. Johnny se encarga de amilanar a Terry y que continúe guardando silencio, y poco después, durante un trabajo, Kayo Dugan (Pat Henning), es liquidado. Mientras el padre Barry se indigna y sermonea a la gente, Terry y Edie materializan su atracción con un beso. Ante la presión, Terry confiesa tibiamente lo sucedido, pero no delata a su hermano. La furibunda masa pretende ajusticiar a Terry por su silencio con una golpiza que en vano Charley trata de evitar. El joven ex peleador escapa, va con Edie, pero la muchedumbre lo persigue, y poco después se conoce la noticia de que Charley está muerto. Es atacado Terry en el bar y billar del lugar, Barry le dice que confiese en un juicio y se castigue a los culpables. Se realiza el juicio, en el que los peces gordos de la mafia portuaria están implicados, y Terry finalmente lo confiesa todo, los delata, siendo repudiado y amenazado. Edie le aconseja que se marche del puerto. Una gran pelea se desata después, los de la banda de Johnny dan golpiza a Terry, pero ya todo está resuelto, nadie está de lado de Johnny. Finalmente, todos vuelven al trabajo, después de mucho, se respira tranquilidad.




Hablando primero de la forma, de las técnicas utilizadas por el gran Kazan en su filme, resaltan nítidamente las bellas y atractivas imágenes que se construyen, la fuerza de esas imágenes, generándose claroscuros, contraluces, es un juego poderoso que potencia mucho el aspecto visual del filme, con esos contrastes, las vuelve más impactantes, más severas. Este correcto y muy atractivo trabajo tiene en la secuencia del beso de Terry y Edie uno de sus mayores exponentes, manifestándose esos contrastes, la luz y las sombras, su correcto tratamiento se plasma en una de las secuencias mejor logradas y más importantes del filme, la cuota de romance que sublima el filme. Asimismo, otra secuencia donde se distingue el notable trabajo de iluminación, es la secuencia en la que se pretende ajusticiar a Terry, la muchedumbre pretende hacerlo confesar a la fuerza, y su hermano Charley lo defiende, otra vez, el poder visual del filme se manifiesta. Secuencias como las citadas hacen que no sea descabellado emparentar al filme con un ligero halo de expresionismo, por la fuerza de sus imágenes, la contundencia del trabajo y tratamiento de la iluminación, luces y sombras, tan vitales en la mencionada corriente germana. Todo este tratamiento desemboca en una gran labor para la representación del puerto, un gran realismo que no podía nacer de otra fuente que del mismo medio, y Kazan tiene un no menor acierto filmando todo en exteriores, en un verídico puerto yanqui, y utilizando además para los extras y personajes secundarios, en su mayoría a auténticos marineros, auténticos estibadores que dotan de mayor naturalidad a la mencionada locación, que así se siente más genuina y real.







Mencionados los aciertos y fortalezas formales, su correcta técnica de puesta en escena y el aspecto audiovisual, se pasa a comentar la trama y contenido subliminal del filme. Harto sabido fue el escándalo conocido como la cacería de Brujas que por la década de los 50 tenía por objetivo localizar todo colaborador o simpatizante con el comunismo en la industria hollywoodense, realizándose severa purga de los involucrados. Kazan fue uno de los que confesara, confirmando cierta conexión con el partido comunista, y además delatando a algunos camaradas, cineastas y guionistas, por lo que naturalmente, fuese atizado en su momento. El filme se vuelve inevitable alegoría a lo sucedido, un innegable símil con el personaje Terry, al que se le exige que hable, que diga lo que sabe, a lo que se niega con todas sus fuerzas, pero finalmente, cede a la opresión y lo hace, plasmándose en buena medida lo que atravesaba el director, con los naturales matices del filme por supuesto. Difícil encrucijada en la que se ve sumergido el protagonista, y por una razón justa y razonable, evita ser soplón, acusar, eludiendo asimismo la violencia, pero al final no puede evitar confesar, materializándose lo que se define en el propio filme como la apología de la delación, materializa Kazan un paralelo evidente sobre su propia situación. Con ese elemento que enriquece al análisis del filme, se tiene también que reconocer el trabajo del titán actoral Brando, memorable su interpretación, despreocupado, rebelde socarrón, un desadaptado, outsider, desafiante, pero a la vez no desprovisto de ternura, con la que enamora a Edie, y es que con ella pierde toda su fuerza e impermeabilidad emocional. Consolida ya Brando su clásico y mítico perfil, salvaje e indomable desadaptado, el outsider que marcha solitario, deslumbrando a la fémina por su desencanto del mundo, por su falta de fe en todo, pero, tras esa áspera cáscara, la mujer es capaz de rescatar su calidez, la cual tiene con intensidad en su interior, pues con ella su sensibilidad y fragilidad afloran, y el maestro Marlon hace gala de su amplio repertorio de registros y modulaciones, todo un ícono y referente de actuación, que reconocido sería con su primer Oscar. Secundándolo, el recordado y eficiente como de costumbre Karl Malden, excelente actor de reparto, y la debutante Eva Marie Saint, igualmente oscarizada debutante -vaya modo de debutar por cierto-, completan un filme enriquecido con el simbolismo del criadero de palomas, las aves, emparentadas con el acto de delatar, de ser soplón, el corral de palomas que es uno de los escenarios comunes y recurrentes del puerto. No en vano el titánico filme recibiría ocho estatuillas, entre ellas cómo, no, se reconoce la estupenda fotografía de Boris Kaufman  y los decorados de Richard Day. Un filme pues, imprescindible y mítico, de lo mejor del gran Elia Kazan.










4 comentarios:

  1. Excelente película gracias, por su explicación ya que hubieron escenas que no comprendí.

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  2. Gracias a ti por visitar el sitio y apreciar el trabajo realizado, Dannycela.

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  3. Respuestas
    1. Gracias a ti por apreciar el trabajo realizado.

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