sábado, 14 de abril de 2012

Lunas de hiel (1992) - Roman Polanski

Cuatro años después de su última película, la atípica Frantic (1988), Polanski vuelve con todo a su especialidad, en lo que se mueve como pez en el agua, a retratar personajes oscuros, a retratar situaciones sórdidas, bizarras, circunstancias demenciales, inverosímiles, y sí, sangre, muerte, asesinatos, Polanski vuelve a su elemento, y vuelve a lo grande. Nos cuenta la retorcida historia de dos matrimonios, que ven sus destinos coincidir en un crucero, en el que el más joven matrimonio conocerá uno más experimentado, y de características singulares, por decirlo de una manera. El esposo de este segundo matrimonio, es inválido, no se sabe bien la oscura razón de ello, y su sadomasoquista esposa se convierte en el irreprimible objeto de deseo del esposo del joven matrimonio, pero cuya única forma de acercarse a ella es a través de los relatos del inválido. La singular situación no podía desencadenar más que también singulares consecuencias, impensadas revelaciones y actitudes, y, por supuesto, muertes. La cinta es cosmopolita, tiene la presencia yanqui de Peter Coyote como el inválido esposo, Emmanuelle Seigner, esposa ya entonces del director, como la mujer de Coyote, y al usualmente inepto y soso Hugh Grant como el esposo más joven, con Kristin Scott Thomas como su mujer. La cinta es un desfile interminable de demencias, un verdadero delirio, es un volver de Polanski a lo que mejor hace, construir mundos inverosímiles y bizarros. Este artículo contiene situaciones y eventos que podrían resultar algo chocantes o indignantes. Guerra avisada, no mata gente.

        


En un crucero, un matrimonio celebra aniversario, se trata de Nigel (Grant) y Fiona (Scott Thomas), que en un momento ven a una mareada joven mujer, y Nigel la ayuda, El crucero se dirige a la India, y mientras Fiona descansa en su camarote, Nigel va al bar, encontrando ahí a la misma atractiva dama, es Mimi (Seigner), que acaba desairándolo por su falta de gracia, e instantes después aparece el esposo de ella, Oscar (Coyote), que le advierte que su mujer es peligrosa, pero le pregunta si quisiera fornicarla. De esa forma termina contándole su historia, cómo la conoció en un autobús, él es un escritor frustrado, pensó no volver a verla, se mudó a Paris, donde, en una cita con otra chica, de pronto vio a Mimi, que allí trabajaba. Van a cenar, él queda cautivado por Mimi, van a su casa, se acuestan, se vuelven inseparables, pasan todo el tiempo juntos. Oscar continúa contando su historia, enriqueciendo el relato con detalles tan explícitos que hacen incomodarse a Nigel. Poco después, Oscar vuelve a abordarlo, almorzando con Fiona, pide a Oscar que lo siga escuchando. Le narra un episodio sexual atrevido, pissing, lo que le abrió las puertas a la pareja a prácticas de masoquismo, en las que Mimi muestra su cara más depravada, intensa, salvaje y seductora.




Sin embargo, el fuego se va extinguiendo, y la relación se va deteriorando, acaba esa porción del relato, y Mimi cita a Nigel a conversar en privado. Un expectante Nigel acude, solo para encontrar otra vez a Oscar, que cuenta cómo Mimi arruinó una importante reunión con editores que pudieron publicar sus trabajos. Las cosas no hacen más que empeorar, peleas, golpes, insultos, pero Mimi parecía quererlo cada vez más. Oscar plantea cada vez con más determinación una ruptura, y Mimi cada vez se arrastra más por él, sacrificando completamente su dignidad. Él la humilla cada vez más, Mimi se va degradando, hasta quedar embarazada, guarda silencio, y aborta. Se le dice a Nigel que la única forma de tener algo con Mimi es terminar de oír la historia. Cuenta entonces que continuó Oscar con una vida repleta de bohemia y mujeres, hasta que un día fue atropellado; en el hospital, su única visita fue Mimi, que, no soportando más sus humillaciones, lo ataca en ese estado, quedó así minusválido, y ella se dedica desde entonces a cuidarlo, habiéndose eventualmente casado. Termina el relato, Nigel no consigue nada con Mimi; la que sí lo consigue es Fiona, las féminas se acuestan, Nigel queda humillado, Oscar elimina a balazos a su esposa, y luego se mata. Quedan únicamente los traumatizados para siempre Nigel y Fiona.




Materializa Polanski una de sus cintas más arrebatadoras e irreverentes, en la que vuelve a tratar sus temas obsesión, vuelven los personajes turbulentos, y esta vez con el mayor desenfreno que se haya visto. Es la cinta, de lejos, cargada de mayor erotismo y carnalidad de Polanski, la cinta arde, es libídine, lascivia y lujuria pura, además de extravagantes y extremas prácticas sexuales, desviadas para los conservadores, excitantes para los más avezados. Sus personajes son más complejos, más intentos, más reales y potentes que nunca, empezando por uno de los personajes centrales, Mimi, dueña de una abrumadora sexualidad disfrazada en belleza casi infantil. Tras ser utilizada por el director en Frantic, ahora, ya casados, ya habiendo intimado, el director muestra un lado abrumadoramente intenso de su mujer, la explora con un lujo de detalles de nunca acabar, explora su desnudez, su carnalidad, su sexualidad. Se vuelve una poderosa arma de seducción, se vuelve el foco incontenible de la cinta, con una de las iniciales secuencias, la de la danza de Mimi, breve pero intensa, haciendo gala de plasticidad, de flexible erotismo, y poco después continuar con las figuras eróticas, con ella cubriendo su pecho de leche, o luciéndose con los fetichistas trajes de látex y cuero negro, los látigos y otros instrumentos de tortura o disfrute sexual. Y prosigue su casi endiosamiento y mitificación como una candente masa de fuego sexual con las memorables descripciones que hace de su sexo Oscar, definiéndolo como una hendidura clara y discreta, construyendo símiles notables, un animal revolviéndose buscando su cubil, y una sedosa cortina que lo envuelve; una flor carnívora, la boca de un niño ansiosa por chupar un dedo, un patito chapoteando en carne húmeda, todas figuras propias de un literato obseso y poseído por una desbordante sexualidad, por una fémina de sexualidad abrumadora. Y las poderosas representaciones que Polanski hace de su mujer con Coyote, cobra mucha mayor vitalidad y a la vez despiertan inusitada curiosidad cuando uno repara en el hecho que se trata de la esposa del director; todo el vistoso ejercicio redobla su impacto con eso, ver a la Seigner ser lamida por Coyote, danzando, friccionándose y manoseando a un negro, hacen pensar a uno en la singular relación del director con su mujer, lo peculiar -por más profesional que sea el actor- que debe resultar a su vez para un actor realizar todo eso sabiendo que es la mujer del director. Polanski, pues, se regodea en un aspecto inexplorado, por decirlo de una manera.










Atrae también la forma en que se engancha al espectador a la historia, los relatos de Oscar se vuelven todo, y los cortes que se hacen a los mismos se vuelven casi impertinentes. Uno ansía saber qué es lo que sucedió, uno ansía conocer el misterio que desde el comienzo se planteó, pues algo ha pasado, por algo está Oscar en una silla de ruedas, algo en lo que Mimi tuvo directa injerencia, pero no se sabe qué. Y el espectador, como el inútil Nigel, sabe que está supeditado a los relatos de Oscar para conocer todo, a su versión con las expresiones y descripciones, como las mencionadas, propias de un escritor, llegando al punto de que Mimi cobra vida únicamente en las reminiscencias de Oscar, pues en el presente, se la ve más bien distante y misteriosa. Solo a través de las reconstrucciones y recuerdos  de su esposo podemos ver el mundo de ella, podemos ver a la fiera sexual liberada. A ese impenetrable y candente universo es a donde intenta ingresar el pelele Nigel, un Hugh Grant que milagrosamente no otorga una actuación lamentable, milagrosamente no se pierde en comedia pueril, esto obviamente es gracias al director. Nigel se encuentra en una sencilla disyuntiva, entre seguir jugando bridge con su al aparecer aburrida mujer y unos senectos individuos, o ir con una mujer que minutos antes se le ha contado es capaz de las más singulares proezas sexuales, una hermosa masoquista que lo cita en privado... ¿Difícil elección?. Polanski recrea el mundo en el que se va desarrollando y degradando la relación de Oscar y Mimi con la frescura parisina, nuevamente como en Frantic, ambientando sus momentos con canciones rock y pop, advirtiéndose en algún momento Sweet Dreams de Eurythmics, y retratando la bohemia, la juventud y la sexualidad de la época. Todo mientras paralelamente Mimi pierde su dignidad, brillo y belleza, y pasa de ser el objeto más deseable, a ser una patética y triste arrastrada, lastimera caricatura, que incomprensiblemente sacrifica todo, realmente todo, por su amante. De esa forma, lo más cercano al sexo con Mimi para Nigel, son las historias de Oscar, la morbosa obsesión se vuelve eso, ese singular ejercicio es todo, oír los singulares relatos sexuales con lujo de detalles de un inválido.







Ahora bien, es importante advertir que la cinta no se convierte en, como a menudo se le define, perversa, por el mero hecho de mostrarnos en buena parte de su metraje las peripecias y aventuras sexuales de una pareja que disfruta explorando todos los resquicios y recovecos que ofrece el sexo. Su abanico erótico es sencillamente mucho más variado que el de una pareja ordinaria. Pero esa es su realidad, es una relación perfectamente normal, pues sus acciones son perfectamente normales para ellos, un término más cercanamente acertado sería pervertido -quien no entiende la diferencia, que revise el preciso concepto de perversión- y en todo caso, si existe una desviación, considero que el más cercano a aquello es el propio Polanski, con su singular uso de su esposa, construyendo uno de sus personajes más atroces con su mujer. Si a los demás parecen desviaciones o perversiones sus aficiones, si se hieren susceptibilidades, eso ya no es problema del autor de las llamadas perversiones. Sin embargo, sus excentricidades colindan más de lo debido con el peligro, sus gustos, normales para ellos, derivan en agravio y daño severo, alguna vez estuvieron locamente enamorados, pero en algún momento lo olvidaron, y ahí es cuando realmente se cae en una deformación y degeneración de su amor, que se fusiona con el odio, y la mescolanza es terriblemente peligrosa, los somete a situaciones fatales, y es que todo nace del más intenso impulso humano, del más irreprimible élan, todo nace de la pasión. Las inverosímiles experiencias que han atravesado los vuelve iguales, los vuelve incomparables el uno para el otro respecto al resto del mundo, son pues, irremplazables en sordidez y en su bizarría. No podría terminar de otra forma, o dicho de otra manera, podría variar la forma, más no el fondo de sus destinos, el minusválido termina por eliminar a la mujer que alguna vez amó, y que lo dejó paralizado de la cintura para abajo, y luego finaliza pegándose un tiro. Y el personaje más ridículo de todos, claro, un Hugh Grant que para algo sirvió, un ser que nunca acaba de entender lo que sucede, el torpe que se enamora de la masoquista, que no termina de ser más que un juguete entre los esposos más estrafalarios, e ignorante de todo el potencial sexual de su mujer; y de esta forma, su utilidad es la de ser humillado, y vaya que lo es, cuando obtiene su esposa aquello por lo que él se moría por obtener toda la cinta, Fiona saca su lado más salvaje y se acuesta con Mimi, delante del propio Oscar. Finalmente la joven pareja sucumbe ante la más liberal, y quedan traumatizados por lo sucedido. La cinta es un delirio interminable, un desfile de bizarrías sin fin, un frenesí de sordidez que nunca parece hallar fondo, más y más demencia, la especialidad de Polanski, que vuelve a lo suyo, y vuelve asociado a su habitual Gérad Brach. De las cintas más irreverentes y provocadoras de Polanski, lo cual ya es decir suficiente.






4 comentarios:

  1. Hola Javier. He querido buscar esta película desde hace mucho tiempo...la ví solo una vez, en el cine cuando la estrenaron, era yo una adolescente y quedé muy impactada...la película está muy bien dirigida; en lo personal me gustó muchísimo. Desde entonces he querido hallar la cinta pero no recordaba el nombre, sólo recordaba la imagen intensamente sexual y perversa del personaje central y que el título tenía que ver con la luna...afortunadamente me topé con tu blog, que por cierto, me parece muy descriptivo y de opiniones acertadas, y me permitió encontrar finalmente esta película que tanto impacto y huella dejó en mi desde aquellos años de adolescencia...por lo que te agradezco por tu blog y tus relatos! Un saludo y felicidades!

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  2. Gracias Mabel, es gratificante leer comentarios como el tuyo. Un placer ayudarte, gracias por apreciar mi trabajo, ojalá puedas difundirlo!

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  3. Mimi dejo invalido a Oscar? Porque Fiona decide acostarse con Mimi? Porque Oscar tomo la decision de matarla?

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  4. Hola Javier:
    Me ha pasado parecido a Mabel, me ha venido a la memoria la pelicula, pero imposible recordar el titulo, y al poner un breve resumen en google, me ha salido esta pagina con él. Ha sido de una gran ayuda pues así podre buscarla y verla de nuevo. Tu enlace y tus comentarios sobre el film son muy interesantes.
    Muchas gracias por todo

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