Al ver una película como Aguirre, debemos realmente sentirnos dichosos de poder contemplar tamaña obra. Disfrutamos de la primera de cinco colaboraciones de una alianza épica. Werner Herzog y Klaus Kinski, dos gigantes, trabajando mano a mano, en el inicio de algo que perdurará por siempre. Y lo prodigioso de este suceso se siente en cada imagen del filme. Ambos en su juventud, a plenitud de sus fuerzas físicas y espirituales. Kinski es aquí un jovencito comparado con otras etapas, pero es un jovencito desde ya demencial, lunático, pasional, lleno de furia, es ideal para esta película, en la que ambos probablemente descubrieron y sintieron que de ahora en adelante, sus mejores obras, sus mejores producciones se lograrían con la mutua colaboración entre ellos, su entendimiento era excelente, y acá tenemos a la primigenia piedra de ese entendimiento. Pese a que su relación fue sumamente tormentosa, este binomio alemán es responsable de algunas de las más memorables obras del cine contemporáneo germano, y es esta la primera de cinco joyas que el dúo nos obsequiaría, y además, es una producción ambientada en nuestra tierra, en la selva peruana, adicional aliciente.


Pero su empresa está destinada a fracasar, los aborígenes van liquidando uno a uno, tanto a los miembros de la expedición, como a las ambiciones del español, veremos la gradual descomposición del grupo, y de la cordura de Aguirre. Los delirios finales del demente nos presentan su irremediable final, un final en el que el otro responsable de esta gran filme, Herzog, hace gala de su maestría, construyendo la historia de un modo más que creíble, en un ambiente más que hostil, notable el realismo y a la vez simplismo con que concreta el trabajo, la fuerza visual de su producción hace más épico el resultado. La secuencia final es excelente, memorable, la embarcación es invadida por unos diminutos simios, mostrándonos la perdición total del proyecto. Para cerrar el relato, Herzog nos regala un espectacular travelling del paisaje entero nuevamente, circunda el barco, a la vez que nos muestra, en ese mismo movimiento circular, la grandiosidad del escenario donde todo está tomando lugar. Herzog hace una última vez hablar y participar ese magnífico paisaje, lo convierte en un escenario parlante de la caída de Aguirre. Es un final estupendo, a una película estupenda. Agradezcámosles a estos titanes germanos tan deliciosa película. Para el que desee enriquecer su conocimiento sobre la relación de Kinski y Herzog, y del cine en sí, puede buscar y ver el documental de 1999 Mi Enemigo Íntimo - Mein Liebster Leind, excelente documental dirigido por Herzog y donde veremos de primera mano la dura relación de admiración-odio entre actor y director, con invaluables escenas y anécdotas de sus 5 películas juntos, y donde incluso registra uno de los famosos ataques de cólera de Kinski. Realmente enriquecedor y recomendable filme que nos ayudará a comprender y sentir más la genialidad de ambos artistas. Severo obsequio fílmico, nacería una alianza dorada. Filme necesario, ciertamente necesario.


¨peor es un jovencito demencial,¨ WTF and OMG...! xD
ResponderEliminarMira el parecido con la realidad, la historia es buena, una síntesis perfecta de casi toda su vida, no muy exacta pero correcta. Lope de Aguirre estaba muy loco, quemó.
ResponderEliminarhttp://es.wikipedia.org/wiki/Lope_de_Aguirre