miércoles, 21 de marzo de 2012

Camille Claudel (1988) - Bruno Nuytten

Cine francés el que nos ocupa en esta oportunidad, con el filme dirigido por Bruno Nuytten, cinta de largo aliento para representar la historia de una artista tan talentosa como atormentada, la escultura del título. Nos narra la existencia de la escultura Camille Claudell, desde sus inicios como precoz joven apasionada a la escultura, y cuando poco después ingresa a la Escuela de Bellas Artes, llamando poderosamente la atención de Auguste Rodin, que se vuelve su maestro, amante y compañero. Sin embargo su vida su vuelve turbulenta cuando su querido Rodin no se desligue de su mujer, la abandona, y ella vaya perdiendo paulatinamente la cordura, hasta ser recluida en un sanatorio mental, donde pasaría sus últimas tres décadas de existencia, ajena al mundo exterior y al contacto con la gente. La cinta respeta en buena parte la veracidad histórica de la trágica existencia de la notable escultora, hermana de un importante poeta y político francés, recluida y ocultada al mundo por la vergüenza de su condición. El reparto que selecciona el director es de lo mejor de la cinta, Isabelle Adjani como la artista atormentada, y el gran Gérard Depardieu como su principal amante, Rodin, aportando siempre la sobriedad y experiencia de un muy notable actor francés. Si bien algo extendida y dilatada en su duración, es un buen ejercicio esta producción europea, con actuaciones apreciables y todo el refinamiento del cine francés.

       


Abril de 1888, Francia, un joven Paul Claudel (Laurent Grévill) busca preocupadamente a su hermana, Camille, que ha desaparecido. La encuentran esculpiendo barro, una de sus aficiones, mientras Auguste Rodin, que ha notado su arte, se fija en ella y una amiga. Pese a que su vocación le genera problemas con su familia, ella sigue con lo suyo y se prepara para su primer trabajo en mármol, va al depósito de este material,  y realiza la figura de un pie humano. Rodin queda impresionado con su habilidad, y la contrata y enseña en su taller, se acerca a ella, la admira, pues ella sabe qué es lo que la inspira. Inician un romance, no muy bien visto por su familia, y aunque se mudan, Rodin la sigue y encuentra otra vez. El propio instructor habla con la familia de ella, les dice lo talentosa que es, y de sus intenciones de llevarla a Paris. Se consuma lo planeado, al igual que su romance. Llegan hasta una enorme residencia equipada con un gran estudio para trabajar su arte, van juntos a todos lados. Se van asentando y trabajando, asisten a banquetes y se codean con distinguidos círculos artísticos de la época, mientras su hermano Paul tiene problemas con su servicio militar. Llega a casa su padre, Louis-Prosper Claudel (Alain Cuny), que siempre la apoya, le recomienda que haga exposiciones para hacerse conocida, y desconfía de su relación con Rodin, un hombre casado.




En esas circunstancias, se entera que está embarazada, lo que la irrita, y se aleja de los actos sociales, y todo empeora cuando la mujer de Rodin la busca y la ataca; ella desaparece. Su trabajo mejora, hace un busto de Rodin muy reconocido por la crítica, pero ella se aleja de su maestro, al no poder éste dejar a su mujer, afirma que empezará a trabajar para sí misma. En silencio y ella sola, decide abortar, lo hace, y se queda con Paul, mientras sigue realizando algunos trabajos. Comienza entonces a hacer exposiciones, se va haciendo conocida por sus mejores esculturas, y Paul decide partir a Norteamérica. Poco después Rodin la vuelve a encontrar, tienen una intensa reunión. A él no le va bien esculpiendo, y ella, con todo lo pasado, ha ido desarrollando alcoholismo, produciéndose una acalorada discusión entre ambos. Su ruptura es inevitable, ella se siente decepcionada, sobre todo porque Rodin comienza a adueñarse de sus trabajos, los expone tomando los ingresos obtenidos, mientras a ella se le niegan ya las oportunidades, se le embargan sus trabajos; lo aborrece. Se degrada, sin dinero, no trabaja, vive en un total cuchitril, inundado por un río, está derrotada y acabada. De pronto, aparece en condición lamentable en un evento de Paul, se hunde en el alcoholismo, todo empeora, y al morir su padre, es recluida en un manicomio, donde pasa sus últimos 30 años de vida.





Interesante producción francesa para narrar la historia real de Camille Claudel, la gran escultora de mucho talento, que se relaciona con el inmortal escultor Rodin, en una unión de geniales artistas, pero que acabará por afectarla, deteriorarla y destruirla. En los días del inmortal y glorioso Víctor Hugo, se desarrolla la historia, que es respetada en buen grado por la película, aunque naturalmente con matices propios de la versión del director, y es así que vemos la conflictiva relación de ambos escultores, con un Rodin que siente que ha perdido la fuerza y la inspiración de otras épocas en su vida, invadido por la angustia, mientras una efervescente Camille asciende en su perfeccionamiento artístico, pero que termina quebrándose y marchitándose cuando entrega su juventud y mejores momentos al escultor, para que éste finalmente se quede con otra mujer. Es la triste y verídica historia de una artista dotada, brillante y genuina, que entregó todo a su maestro, y finalmente cae presa de la demencia y la dejadez. La cinta obtuvo numerosos reconocimientos en 1989, tanto en La Berlinale, como en los Premios César. Decisiva participación tuvo la hermosa Isabelle Adjani, tanto productora como principal protagonista, terminaría alzándose con uno de los cinco mencionados César que ha ganado hasta hoy. La apreciable actuación de Adjani también se complementa y realza con la actuación de uno de los mejores actores franceses de las últimas décadas, el gran Gérard Depardieu, ya maduro, curtido, siempre eficiente en su serena y elegante interpretación, y en esta oportunidad encarna al inmortal escultor Rodin. La música de la cinta también es notable, alturada, remite al refinamiento del mundo artístico francés de la época, con una sofisticada y delicada melodía, enmarcando sus bellas locaciones, así como los momentos de los artistas creando sus obras. Cinta de amplio reconocimiento, y con grandes actuaciones, quizás algo excesivamente dilatada en su duración, pero que configura un notable ejercicio de cine francés contemporáneo.



1 comentario:

  1. Me gusta la historia y sobre todo su obra. No me extraña que fuese cieto el rumor de que Rodin le robo algunas obras....a fin de cuentas, solo era una mujer. Su final me parece aterrador.

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