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Vuelve Flagg, reconoce a su compañía, y recibe las quejas del tabernero, de cómo se ha corrompido a su inocente hija, exige se le indemnice. Esto termina en una impensada decisión y deseo de Quirt de casarse con Charmaine, pero cuando está a punto de realizarse la boda, llega un alto mando, un general, es momento de partir de nuevo al combate, se cancela todo. En el frente, se desencadena una feroz batalla, se enfrentan a los alemanes, el arduo combate se puede acabar para ellos si encuentran un oficial alemán pues lo transportarían a los cuarteles. Encuentran entonces a un coronel germano, pero el alemán fenece, Quirt resulta herido, inhabilitado para combatir, regresa a terreno seguro, con Charmaine, y cuando Lewisohn captura a otro oficial de pronto las autoridades dicen que solo volverán si capturan un navío contrario. Vuelve Quirt a la taberna, encuentra a Charmaine, lógicamente con pretendientes, pero él recupera su lugar de prometido. Mientras tanto, han logrado en el frente Flagg y los suyos capturar el navío, y han regresado también, pero ha muerto Lewisohn. El capitán vuelve a la taberna, reclama a Charmaine, se desata un inevitable enfrentamiento por la chica, los amigos terminan embriagándose, juegan al póker, que gana Flagg, y cuando parece que se quedará con ella, nuevamente se los llama al frente de batalla. Parte Flagg, e inesperadamente, Quirt deja a Charmaine, y parte con su amigo Flagg a combatir.
Ford termina un ejercicio de cine en el que se desempeña dentro de algo que no es su especialidad, se aleja unos momentos de sus westerns para mostrarnos esta agridulce historia, que es retratada con dos diferenciados tratamientos, algo de comedia, pero también realismo y drama, la cinta es marcadamente yanqui, en su concepción y en su tratamiento. De esta forma, tenemos detalles comedíescos como las peleas entre Flagg y Quirt, como el regreso del capitán a la taberna, cayéndose torpemente de su motocicleta, que dotan a ciertos pasajes de la cinta de una benigna carga hilarante. Pero la película también sabe enseriarse, y el director muestra, sin que sea dómine en el aspecto, logradas secuencias bélicas, el arduo combate, la batalla contra le enemigo germano, se desprende la cáscara cómica para retratar cementerios, muerte, la muerte del joven Lewisohn, las vidas y amores rotos y frustrados por la guerra, muestra también ese drama, si bien es endulzado en líneas generales con la clave cómica en la que enmarca el relato. Así es como nos presenta Ford su historia, la historia de unos oficiales yanquis que se ven divididos y enfrentados por una liviana mujer, que apenas se va uno de sus pretendientes, se entiende con otro, y que no es capaz en ningún momento de decidirse por ninguno, y que finalmente, es abandonada, los soldados prefieren combatir y defender a la patria a quedarse con la fácil e indecisa dama, finalizando el triángulo amoroso, y también la película. Ford impregna inevitablemente, en los años inmediatos postreros a la guerra, de un orgullo militar yanqui a su cinta, mostrando las marchas triunfales de los soldados americanos en tierras francesas, marchan gloriosamente, el reciente triunfo en el conflicto mundial se advierte en esas imágenes. Lineal y convencional, al igual que su estética y narrativa, con todos sus inesperados vuelcos y su ritmo correcto, la cinta termina siendo una apreciable muestra del cine de Ford.
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