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sábado, 7 de julio de 2012

El forajido (1943) - Howard Hughes, Howard Hawks


Singular ejercicio, ejercicio de cine norteamericano que fuese inicialmente dirigido por el descomunal Howard Hawks, digo inicialmente pues el proyecto sería abortado, Hawks abandonaría a las pocas semanas de iniciado el proyecto, y lo adoptaría el multimillonario Hughes, tocayo suyo. El trabajo realizado por Hughes, sorprendentemente no termina por desentonar, y es más bien un memorable ejercicio el presente. Es la historia del conocido sheriff Pat Garrett, recientemente nombrado como tal, que recibe la visita de su gran camarada, Doc Holliday, pero esta fuerte amistad se ve relegada cuando aparece un joven que causa disturbios en el lugar, el también famoso Billy the Kid. Sorpresivamente, Billy y Doc se hacen buenos amigos, hasta el punto de ocultar éste último al joven de las autoridades, generando enemistad con el sheriff, mientras ellos de disputan, primero por un equino, luego por la hermosa y seductora Rio McDonald, El filme retrata y reúne a muchos de los mitos del cine western, lo que fama y elogios granjeara en su momento, a la vez que la apabullante interpretación de la mujer, a cargo de Jane Russell, revuelo y controversia causara en 1943, su año de estreno. Decente filme interpretado además por Jack Buetel, Thomas Mithell, y Walter Huston, padre del legendario John Huston, en el que no deja de ser significativo que sea un magnate adinerado haciendo de cineasta.

       


En el Oeste yanqui, el recién nombrado sheriff Pat Garrett (Mitchell) recibe la noticia de que su viejo camarada Doc Holliday (Huston) llegará a su pueblo. Pese a que éste no tiene muy buena reputación, el sheriff está de parte de su amigo. Doc llega, se va familiarizando con el pueblo, busca y encuentra a Billy the Kid (Buetel), a quien acusa de haberle robado su caballo. Inicialmente someten a Billy junto con Pat, pero finalmente, Doc se vuelve amigo del joven, y ambos son expulsados del pueblo por Garrett. Van ellos después a jugar póker, salen ganadores, Billy luego se va solo, Doc se va con su atractiva mujer, Rio (Russell), Billy pasa la noche en el granero de Holliday, donde se intenta asesinarlo, fue la propia Rio, hermana de una pasada víctima de The Kid, pero la fémina termina siendo seducida por el bandido. Poco después, Billy elimina a un sujeto que intenta atacarlo, Doc se mantiene siempre de su lado, al igual que Rio ahora, reciben todos a un enfurecido Pat, que los ataca ya, se produce un enfrentamiento entre los ex amigos. Del choque, Garrett hiere a Billy; Doc, que termina su amistad con Pat, lo atiende y lleva a su casa, donde está su esposa, Rio. Ella lo cuida con exagerado tesón, mientras su tía Guadalupe (Mimi Aguglia), sabedora de sus agravios, es contraria, no desea atenderlo.



Garrett forma una delegación para buscar a los prófugos, Doc llega incluso a atacar y eliminar a varios de los miembros. Tras eso, vuelve Doc a casa, enterándose del idilio de su mujer y Billy, incluso ella los hizo casar cuando estaba el joven inconsciente. Pero de pronto, ya nadie quiere a Rio, se la juegan a trueque por el caballo, ambos parten, escapan dejando a la fémina. Pese a parecer dejarla, Billy sigue teniendo encuentros con ella, la deja amarrada una noche, pero regresa al lugar, siendo atrapado por el insistente Pat, Mientras Rio y Billy juegan a hacerse los desentendidos, avistan señales de humo, hay indios en las cercanías. Emprenden escapatoria de la amenaza, yéndose a refugiar a casa de un reverendo amigo de uno de ellos. Los vaqueros no dejan de discutir sobre el caballo, se produce ya un desafío, se retan a un duelo al que finalmente The Kid se niega a participar, más puede su gratitud por Doc, pese a sus diferencias, vuelven a amistarse. Un furiioso Pat combate con Doc, que se deja eliminar, fenece y es enterrado a continuación. Pat intenta engañar y sermonear a Billy, le dice que deje las armas, que cambie rumbo; pero es una treta, ya descubierto, Billy amarra y deja atrapado a Pat, mientras se va finalmente con Rio, juntos.



Termina así un peculiar ejercicio abandonado por HH, Howard Hawks, es Howard Hugues, el multimillonario, quien toma las riendas, y entrega un decente ejercicio, de comedia y locura, de amor y enemistad, e incluso, hasta de homosexualidad, si se quiere. La comicidad, si bien no abundante, impregna y dota de un halo ligero y divertido al filme, en una interesante mezcla, que contiene mucho del western, cómo no, si retrata a los íconos del género Pat Garret, Billy the Kid y Doc Holliday. Empero, mucho tiene también de cine negro, tanto por el contenido, la oscura historia de bandidos y persecuciones, del forajido protagonista, como por su tratamiento, donde se siente un perenne halo de lobreguez y oscuridad en muchos pasajes. De esa forma, tenemos el innegable e indeleble aporte del western a cargo del socarrón Billy the Kid, la mítica figura del asaltante, el ladino ladrón que se divierte aprovechándose de todo, y de todos, se sale con la suya, joven y bien parecido, es su mundo, y en él, gobierna. Y también, el tratamiento oscuro de ciertas secuencias, apreciándose interesante trabajo de contrastes, luces y sombras, y algún eventual claroscuro. Otro aliciente, por supuesto, es Jane Russell, que se vuelve el irresistible meollo, sensual como escasas veces por esos años se veía, se sabe incluso que hasta un corsé para resaltar su busto se usó. De nada importa que eventualmente se le relegue al escarnio al considerársele menos que al equino, ella es finalmente el centro de todo, etéreo ser que es motivo de ineludible atracción, su imperial presencia y sensualidad es enaltecida por una música también de atracción, así como por acercamientos que resaltan su carnal y fogosa persona. Uno de los contras que se advierten en el filme viene a ser cierta fragilidad en el guión, ciertas falencias que se advierten en su desarrollo, con los camaradas que discuten primero por un equino, luego por la dama, en un sinfín de argumentaciones que pierde por momentos su norte, se diluye la directriz del filme en bifurcaciones que no aportan mucho al todo del filme. Así, vemos a una Rio queriendo asesinar y cobrar justiciar con Billy en un momento, para después verla perdidamente enamorada, casándose inclusive con un inconsciente pistolero; símil situación a la de Pat, pero ello constituye unas líneas aparte. Se desliza también una ambigua relación de Pat hacia Doc, de quien se siente terriblemente celoso, cuando aparezca Billy, un tema impensable para la época, que comienza ya a insinuarse en su género por excelencia, el western, más de cincuenta años atrás de ciertos filmes que ahora se reclaman como pioneros al respecto. Atractivo, interesante y decente filme, dirigido por no un artista, sino un millonario, que realiza un trabajo rescatable.







viernes, 15 de junio de 2012

Los caballeros las prefieren rubias (1953) – Howard Hawks


El descomunal director yanqui Howard Hawks continuaría desenvolviéndose con singular maestría en diversos géneros, es un director que prácticamente hizo de todo en el cine, y todo lo hizo bien. Buen ejemplo de ello es esta inmortal comedia, que se convirtiera con los años en uno de los filmes mayores, de la mayor bomba sexual que el séptimo arte haya conocido jamás. Doble H, HH, Howard Hawks, dirige a la doble M, MM, Marilyn Monroe, como la blonda irresistible, objeto ineludible de deseo, la diosa por antonomasia, la número uno, al menos, la número uno indiscutible en tierras norteamericanas. Es la historia de un dúo de amigas, una rubia y la otra morena, famosas cantantes, la primera, es una mujer completamente frívola, adicta al dinero, a los regalos, a las comodidades materiales, que busca asegurar su futuro y casarse con un adinerado individuo, un fantoche de sus caprichos. Pero, antes de casarse, se embarca en un crucero, lujoso viaje en el que no perderá oportunidad de buscar su conveniencia, pero metiéndose en más de un aprieto cuando se le acuse de robar una valiosísima diadema, propiedad de la esposa de un magnate, otro más que cayó ante sus encantos. La Monroe sale sencillamente espectacular, etérea, y, como no es una característica inherente suya, actuando memorablemente, correcta en su papel, y es que ella es la diosa del filme, el centro de todo, en esta comedia inolvidable.

      


Tras un vistoso y notable espectáculo, protagonizado por las cantantes y bailarinas Dorothy Shaw (Jane Russell), y Lorelei Lee (Monroe), Gus Esmond Jr, (Tommy Noonan) le da un inmenso diamante a Lorelei, tienen planes de casarse, pese a la oposición del padre de él. Por ese motivo, ella decide tomar un viaje en crucero a Francia, lejos del alcance de su futuro suegro, viajará solo con Dorothy, sin Esmond, con un equipo de deportistas olímpicos, mientras hay un fisgón que las observa. El crucero parte, Esmond se queda en Norteamérica, parten las dos amigas, y los deportistas. Ya en altamar, Lorelei se preocupa por encontrarle novio a Dorothy, un novio con mucho dinero, que considera es lo más importante, mientras Ernie Malone (Elliott Reid), el fisgón, la sigue cada vez más de cerca. Conoce Dorothy primero al propio Malone, que oculta su labor, y luego a Sir Francis “Piggy” Beekman (Charles Coburn), riquísimo personaje, dueño de minas de diamantes en Sudáfrica, luego inevitablemente Lorelei lo conoce, hombre casado, con una mujer con muchos diamantes. Lorelei sigue buscando a los más ricos del barco, decepcionándose de que Henry Spofford III (George Winslow), uno de ellos, sea un niño. Dorothy después tiene un idilio con Malone, pero luego lo ve fotografiando a Lorelei y Piggy.




Lorelei se infiltra en la habitación del detective para recuperar las fotos, no las encuentra, con su amiga prepara un ardid para obtenerlas. Lo embriagan y quitan sus pantalones, recuperan las fotos, pero Malone y Dorothy están genuinamente enamorados, mientras la irresistible Lorelei logra engatusar a Piggy, y ha obtenido la impresionante diadema de su esposa. Pero Lady Beekman (Norma Varden), se mueve inmediatamente para recuperar su joya, las amigas son demandadas, Esmond les cancela el crédito por lo sucedido, aunque después aparece arrepentido. La policía inicia pesquisas, ambas son acusadas de robo, Lorelei se niega a devolver la diadema. Se apertura un juicio por lo sucedido, en el que la señorita Shaw aparece de pronto haciéndose pasar por Lorelei, nadie nota la diferencia, hasta que aparece Malone. Piggy se apersona discretamente, mientras Esmond es persuadido por Dorothy para que no hable nada de lo que sabe, todo es desconcierto. La diadema desaparece, pero está en poder de Malone, todo está ya esclarecido, Lorelei, o Dorothy, es declarada inocente, y ya libre, la real rubia se enfrenta al padre de su supuesto novio, Esmond Sr. (Taylor Holmes), que no se resiste a su persuasión. Finalmente, la boda se materializa, Lorelei ha obtenido lo que tanto quería, un esposo rico.




La cinta es pleno y total lucimiento de la bomba rubia, la irresistible Marilyn, que comienza cantando, junto a su compañera, una más de la larga lista de performances de la rubia, una de sus especialidades, es la introducción a uno de sus más memorables y mejor recordados filmes. Iniciaba la década de los 50, el género del musical estaba en plena ebullición, efervescente ola de cine, y claro, HH no podía quedarse al margen, configura Hawks su particular ejercicio del tema, y, como para no perder la costumbre, genera el director norteamericano un ejercicio más que notable, más que decente, inmortal. Es una comedia ligera, liviana, frívola, concebida para divertir y entretener, y vaya que lo hace, su comedia logra abrirse paso, tiene momentos muy logrados, entre los que se cuenta el recordado segmento de la rubia Monroe atrapada en el ojo de buey en la cubierta del barco, con el infante haciendo las veces de sus miembros inferiores, mientras el viejo libidinoso la acecha, y la rubia finge tener laringitis, es de lo más hilarante, la diosa hace comedia, dirigida por un maestro. En ese sentido, como se mencionó, la Monroe sorprende positivamente con una de sus actuaciones más apreciables, pues no debe confundirse uno, el papel es frívolo, como la comedia misma, extremadamente frívola mujer es Lorelei, y aunque el personaje pueda a algunos resultar insoportable o sumamente engreído, es su performance lo que se debe juzgar; y la MM cumple con nota en ese aspecto, consolidando su imperecedero perfil, hermosísima, irresistible, única, tan hermosa como escasa de materia gris, engreída y comedida, para ella el dinero lo es todo, y con esos encantos, no le es muy difícil conseguirlo.








Y sí, el film está concebido para el pleno lucimiento de ella, y ella se luce como muy pocas veces lo logró, se muestra dominadora, picara, imperial incluso, con amplitud y variedad en sus registros, lo domina todo, a su singular manera, la etérea blonda, encaja perfectamente en el personaje, y eso vuelve a su actuación notable, memorable, no en vano es pues ella puesta en el tándem mítico de actores representativos de su generación, la MM junto a los igual de míticos Montgomery Clift y el prodigioso Jimmy Dean. Bellísima y ataviada como una reina, es su película, se materializa la inmortal secuencia de Marilyn cantando en su vestido rosa, rodeada por los hombres, que la desean intensamente, y de mujeres, que la envidian con la misma intensidad, mientras interpreta la legendaria secuencia de su canción, Diamonds are a Girl's Best Friends, en el repertorio selecto de la bomba sexual, todo un clásico, ostentoso e inolvidable segmento, selecta secuencia del cine. No pocas son las canciones interpretadas, algunas por ambas féminas, otras sólo por Jane Russell, como ella cantando y bailando entre los deportistas olímpicos, o ella cantando en el juicio, muy hilarante secuencia, también delirante es escucharla imitando el inconfundible acento de la Monroe, y todas las secuencias de esta naturaleza son magnificadas por la teatralidad que aplica Hawks en su enfoque, enriqueciendo las secuencias con su conocido dominio expositivo, y claro, éste se manifiesta más poderosamente que nunca en la secuencia mencionada de Marilyn. Por supuesto, como no podía ser de otra forma, Lorelei se sale con la suya, se casa con un adinerado sujeto, que le soluciona vida, y con su irresistible persuasión, convence incluso al reacio suegro, la bella rubia se casa, y ella realmente ama, ama a su manera, con dinero necesario de por medio, pero lo hace, con su peculiar amor y filosofía. Disparatada, descabellada, hilarante, delirante, comedia inmortal, diosa inmortal, de un director inmortal, que todo lo que hacía, lo hacía bien, que aparentemente no podía dejar de hacer obras cumbres, obras maestras, HH, Howard Hawks.
















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